el miedo (cuarta fase del encuentro)

28 02 2010

Así que el domingo fuimos a Torrelavega a ver la obra de teatro que viajaba en la furgoneta misteriosa (ver post anterior). Se titula “Ojos y Cerrojos” y es de la Compañía Cuarta Pared. El personaje principal era, nunca mejor dicho, el miedo “personificado”, alto, oscuro y vestido con una bata. El miedo, que se cuela en la casa de dos hermanos, Óscar y Bea, y le da a Óscar consejos sobre consejos para que no le pase nada, para que nadie entre en su casa, para que nadie les haga daño… Convierte los sonidos y las luces de una casa antigua y un poco descuidada, que a veces chirría, cruje o suspira, en manifestaciones de una Maldición que ha convertido a los demás habitantes del edificio en monstruos, momias y demás criaturas terroríficas. Con paciencia y dedicación envuelve lentamente a Óscar en su tela de araña y le aísla cada vez más de su entorno y sus vecinos. Sólo sale evitando a todo el mundo, preocupado y por las noches montan guardias mientras escuchan cataratas de agua encima suyo, gruñidos y extrañas conversaciones sobre una “criatura”.

Pero un día su hermana Bea llega a casa y se ha olvidado las llaves. Por casualidad conoce al chico que vive al lado, y resulta que no es tan malvado como pensaba, sólo diferente. Él la convence para que conozca a sus demás vecinos, y poco a poco sale de la concha de caracol en la que se había metido.

Óscar no se libra tan fácil del Miedo, que considera su mejor amigo que le protege de todos los peligros. Incluso comienza a desconfiar de su propia hermana, pero Bea le demuestra que todo ha sido un malentendido, y que ni siquiera la misteriosa “criatura” es más que la hija de uno de los inquilinos. El problema que tiene la casa no es una maldición, sino algunos desperfectos que quieren arreglar todos juntos…

Ha estado muy bien volver a ir a un teatro de verdad, de esos en los que puedes elegir dónde sentarte (aunque las entradas están prácticamente agotadas), y ver una obra de teatro que te recuerda un poco a otras que has visto de pequeña. Me ha gustado mucho el escenario, una pared con dos puertas que giraban y nos llevaban de dentro hacia fuera y de fuera hacia dentro, con un ascensor en medio que hace los mismos ruidos inquietantes que los ascensores de las casas del centro de Madrid… Y, como ya he dicho, el Miedo, alto, olfateándo, aconsejando, preocupado y solícito.

Menos mal que el día anterior no sabíamos que era el Miedo el que se asomaba por la puerta y quería productos típicos, seguramente nos hubiera asustado un poco y no le habríamos dejado entrar.

Ficha artística:

Título: Ojos y Cerrojos

Autores: Luis García-Araus, Javier G. Yagüe

Director: Javier G. Yagüe

Ayudante de dirección: Elvira Sorolla

Actores: Pedro Martín, María Moral y Pedro Roca

página de la cuarta pared

Últimamente he tenido también otra experiencia relacionada con los puntos de vista, cómo cambian las cosas según desde dónde las ves… Hace poco mandé por fin la solicitud para la beca de los Colegios del Mundo Unido, después de tres meses de pensar, cambiar, borrar, reescribir… Estos Colegios, de los que hay diez o doce repartidos por el mundo, ofrecen el Bachillerato Internacional a alumnos de todos los ricones del planeta. Me apetece mucho hacer el Bachillerato fuera de aquí, y esta oportunidad me parece perfecta. Un país nuevo, gente nueva, y además de los estudios, talleres de creatividad, deportes y servicios a la comunidad. Así que si paso la selección, el año que viene os estaré escribiendo desde Canadá, Costa Rica, Noruega, India u otro destino, y mi blog seguramente será mucho más interesante de lo que es ahora…

El caso es que estos días navego en Internet con especial atención a lo relacionado con estos Colegios, y también visito con regularidad el blog que una alumna de los Colegios está escribiendo desde India. En este blog me enteré del atentado terrorista que ha habido en Pune, la ciudad india donde se encuentra el colegio. Por lo visto, el  mismo día en  que nosotros estábamos viendo Star Wars y aparecía Richard en medio de la oscuridad, explotó la cafetería “German Bakery”, un local muy popular entre los estudiantes del Colegio y otros extranjeros en Pune. Nueve muertos y cincuenta heridos, he leído en la revista Focus, en la que escribe el padre de esta chica. Afortunadamente, ninguno de ellos alumnos del Colegio, pura casualidad.

La policía india, buscando pistas entre los escombros de la “German Bakery”

Me planteo cómo te sientes cuando pasa algo así cerca de tí, cuando un sitio al que has ido regularmente, incluso ese mismo día, explota y no queda nada. O cuando tu hija estudia en la misma ciudad, y te das cuenta, aunque ya lo sepas, de que pueden pasar cosas como esta. Desde luego, para mí ha sido diferente a como hubiera sido hace medio año, cuando todavía no sabía nada de los CMU. Estoy con mi “qué bonito es el mundo” y un golpe te devuelve a la realidad. No todo es bonito, pero quizá justamente por eso valga la pena ir y ver los puntos de vista y las opiniones de los demás para ampliar los propios.

-página de los Colegios del Mundo Unido

-página de Focus (alemán)

-blog de Gesa (in India, pero en alemán)

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¡Qué bueno!

14 02 2010

Llevamos toda la tarde repitiendo “¡Qué bueno!” y riéndonos, así, porque sí. Cuando no es mi madre soy yo, y seguramente os preguntaréis que es eso tan hilarante que ha pasado. Resulta que estábamos viendo todos una película, Star Wars III concretamente, aunque yo la estaba mirando a medias porque en realidad quería terminar mi reseña para Lengua sobre la Sombra del Viento. Típico sábado por la tarde-noche, cuando de repente oigo que llaman a la puerta y bajo rápido, quién sabe cuánto tiempo llevaría el visitante esperando, a veces no oímos los golpes y más con espadas láser fulgurando y chocando a nuestro alrededor. Total, que bajo, abro y digo “hola”, casi antes de saber quién es, es lo que se suele decir en cualquier caso, ¿no? Pero al reconocer a la persona que está fuera, sólo una misteriosa silueta en la oscuridad, me quedo completamente descolocada. Un auténtico encuentro en tercera fase.

Me explico.

Para seguir con la analogía, nuestro encuentro en primera fase fue durante mis cinco años en la escuela de teatro Cuarta Pared, de pequeña. Recuerdo con mucho cariño los viernes por la tarde que pasaba allí. Me gustaba que después de toda la semana de colegio, deberes y rutina mi padre y yo cogíamos el metro (línea roja hasta plaza españa, trasbordo, línea tres hasta embajadores, cinco minutos andando por callejuelas con tiendas de barrio y cruzando un parque con un tobogán lleno de graffitis) y entraba en la escuela de teatro. nos descalzábamos al entrar en la clase, y lo primero que hacíamos era contar lo mejor o más interesante que nos había pasado esa semana. Con ocho años no me fijaba, pero ahora que me acuerdo, siempre me ha parecido que había un ambiente muy cálido, familiar, en la Cuarta Pared, y que me sentía bien, con otras personas que no fueran del colegio. También disfrutaba de las obras de teatro que fui a ver a la sala Cuarta Pared, tanto las de la propia compañía como las de otros: “marcelo, el extraño forastero”, “romanzo d’infanzia”, una que iba de una chica que entraba en otro mundo… Me acuerdo todavía de muchas, y de la rabia que me dio no poder ir con mis padres a ver “La Casa de Bernarda Alba”. Comprensible, con 10, 11 años supongo que no se entiende bien, pero no dejó de parecerme injusto.

Pero además de los buenos recuerdos, de esos años me he llevado también la amistad de mi profesora Gloria, que vive con Richard y Vega en un pueblo de nombre apetitoso: Calypo, mi helado favorito de Frigo. Han venido a vernos algunas veces, y nosotros a ellos: encuentros de segunda fase. Antes, a mí personalmente me gustaba más cuando nosotros íbamos a Calypo, porque Gloria & Co tienen chimenea y un montón de pinos piñoneros de los que caen piñones. Pero ahora nostros también tenemos chimenea y me da más igual. Ahora Gloria forma parte de la compañía de teatro Yokikana, y las dos veces que estrenaron obra en Madrid, Andrea y yo fuimos a verla. Las dos veces me gustó mucho, pero eso ya es otro post.

Bueno, pues el  encuentro de tercera fase que ha tenido lugar hoy ha sido la aparición de Richard enfrente de la puerta. Ha sido completamente irreal. Ya nos había comentado que a veces pasaba por el desvío a Puentetoma cuando iba a Santander o a Torrelavega, atravesando la Meseta con el camión lleno de teatro, pero eso es más o menos lo último en lo que piensas cuando ves a Anakin y Obi-Wan luchando en un planeta volcánico y tocan a la puerta. Y abres y te encuentras con alguien que por lógica “no debería” estar allí (y con eso no quiero decir que no nos alegráramos, ¿eh? todo lo contrario), tu cerebro califica de completamente absurdo lo que está viendo, que delante de ti no esté un vecino que necesite un poco de leche o que el cartero le ha dejado una carta para ti, sino un amigo de Madrid. Cuando Richard además pregunta ¿Y tú que haces aquí?, es el golpe definitivo. Fue tal la sorpresa que nos comportamos con total normalidad: dos besos, qué haces tú por aquí, ante su respuesta de que mañana hay teatro en Torrelavega, nos animamos a ir, le acompañamos a la puerta, tiene a la tropa esperándole en el camion, no les ha dicho a dónde ha ido. Mientras, Anakin Skywalker se pasa al lado oscuro de la Fuerza. Andrea se va con él, y justo cuando doblan la esquina aparecen por otro lado dos de los pasajeros buscándole. Preguntan si es aquí donde se venden productos típicos y yo me echo a reír. Claro, a saber qué habrán pensado si Richard les ha dejado en el camión, tras tres horas de viaje, con un “tengo que ver a una persona”. Menudo performance ha sido todo.

Creo que sólo pasados diez minutos me doy cuenta de lo que ha pasado, de lo enormemente sorprendida que estoy. Es cuando epezamos a decir lo de…

¡Qué bueno!