la famosa Harriet Beecher Stowe

19 04 2010

A mí me han preguntado quién ha escrito La Cabaña del Tío Tom. No tenía ni idea, pero no sólo yo, tampoco un profesor de Filosofía, ni una profesora de Filosofía, ni una artista, ni un profesor de Historia. ¿Entonces, saben ustedes, queridos lectores, qué tiene que ver Harriet Beecher Stowe con el Tío Tom?

Si no es así,  no se preocupen.

Lo escribo aquí por si algún día tienen que hacer un examen de cultura general.

Es la autora, dice Wikipedia.

Este fin de semana he tenido el proceso de selección para la beca de los Colegios del Mundo Unido. ¡Antes de todo, decir que todavía no sé si me han cogido! He pasado a la tercera fase y he acabado todas las pruebas, pero todavía nos tienen que llamar para saber si lo hemos conseguido definitivamente.

Han sido dos días muy intensos y emocionantes. Andrea y yo llegamos el viernes a mediodía, después de una sorprendentemente ligera odisea en autobús Puentetoma-Burgos-Madrid. Gracias a Emiliano, el conductor de mi “furgoneta escolar”, estábamos perfectamente enteradas de horarios y paradas y seguras de que nos iba a recoger en Puentetoma. Así que nos dirigimos a casa de Salvador con una maleta enorme que parecía de un viaje de tres semanas. Pero como yo había llevado mis mejores galas…

Ya nos estaba esperando una sepia encebollada que se agradeció un montón. Para desconectar un poco, fuimos al cine y de compras esa tarde. Así volví lo suficientemente cansada como para que no me costara dormirme.

El sábado comenzaban las pruebas del segundo grupo (el primero las había hecho el viernes), pasamos casi todo el día encerrados en el hotel. Al principio la situación era un poco extraña, porque nos íbamos echando ojeadas sin saber muy bien cómo romper el hielo, pero enseguida comenzamos a charlar. Como estábamos todos en la misma onda estos días y teníamos un tema del que hablar, no resultó difícil.

Empezamos con un test de cultura general (oh dios mío, no me acuerdo del entrenador del Barça, esto sí que puede ser grave) y otro psicológico y luego nos fueron llamando uno a uno para las entrevistas personales y las presentaciones de los proyectos sociales, mientras los demás esperábamos hablando con algunos ex-alumnos de los Colegios que participaban en la selección y entre nosotros. Fueron más o menos cinco horas. Yo presenté mi proyecto, (un jardín con forma de laberinto para potenciar la cohesión social) y salí contenta con mi “actuación”, aunque hicieron preguntas para pincharnos un poco, cosa que considero necesaria y me parece bien. De todas formas, repito que el laberinto no es un símbolo religioso, no es New Age, porque tiene más de 5000 años, y tampoco es espiritualismo barato, porque el presupuesto es de 46000 euros!

Algunos volvimos por la tarde para acabar. A mí me faltaba la entrevista personal. Me preguntaron, entre otras cosas, qué opinaba del aborto, de los toros (no sé si se sorprendieron de que “a pesar” de mi sangre alemana estuviera a favor) y una pregunta muy típica: ¿mataría a Hitler si pudiera? Como en la prueba anterior, salí contenta conmigo misma, pero un poco sorprendida por encontrarme con una pregunta tan tópica.

A las siete de la tarde anunciaron los que habían pasado a la siguiente fase. Fue una situación bastante desagradable. A una mitad casi se nos saltaban las lágrimas de alegría después de toda la tensión acumulada, y cuando salimos emocionados veíamos a la otra mitad tristes/cabreados/desilusionados, y no sabíamos cómo comportarnos.

Tras el primer cambio de vestuario (de informal a semi-formal), nos tocaron las dinámicas de grupo, en la que observarían como interactuábamos, el papel que ocupábamos en el grupo y cómo trabajábamos en pareja o en un grupo. Yo ya no podía más, ¡quería horizontalidad y dormir!

Por último, la entrevista con el Comité de Selección. Estuvo el Presidente del Comité Español, S. A. R. D. Carlos de Borbón, y madre mía, antes de entrar tenía un miedo tremendo a tener que vomitar justo después de la primera pregunta. Pero todo fue bien. Entré la última y gracias a la conversación que nos dimos los unos a los otros, me distraí un poco.

Así que nada, ahora sólo queda esperar LA LLAMADA. Olvidándome de los nervios y del dolor de estómago, me lo he pasado muy bien y ha sido una experiencia muy curiosa, in-tensa e in-teresante. He conocido a algunas personas que realmente me han caído muy bien y a las que deseo muchísima suerte, tanto si han pasado como si no, tanto en los Colegios del Mundo Unido como en otros proyectos.

Un beso para todos los que os habéis acordado de mí: Carlos, Rut, Marta, Laura, Nuria, etc., etc., gracias a Charo, Carmen y Martin, que me han ayudado un montón, a Rosa y Salvador por los ánimos y la comida (sin energía no funciona nada), a Andrea por acompañarme y a los chicos por el apoyo moral desde Puentetoma.

Os avisaré cuando sepa algo y pueda dejar de pegar saltitos de un lado hacia otro y lanzarme a por el teléfono cada vez que oigo un ruido sospechoso.