música en lata

Dedicado al músico que conozco, a jorge, el violinista sobre el tejado, a los músicos que no conozco, pero que me gustan, ¡incluso a aquellos que ni conozco ni me interesan! y por último, a todos que cantan y no cantan, en la ducha y en otros sitios, a todos los que escuchan…

una odisea musical

por lea sánchez milde & the puentetomapeople

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Instrucciones

Para 2-6 jugadores.

Contenido

1 tablero de juego

1 dado

6 figuras

6 listas de tareas

18 pases (azul)

20 cartas de acertijos (verde)

10 cartas moradas

36 tarjetas de objetos (gris)

1 solucionario

1 cuadernillo complementario de biografías

Descripción y objetivos

Pentagramus XII, Rey del próspero país de Melodia, ha despedido al Maestro de la Capilla Real por traspapeleo de notas, así que la deseada plaza está vacante. Seis compositores y músicos de muy diferentes estilos, procedencias e ideas se han puesto en camino para meter su currículum en el buzón del palacio. Pero para que sea creíble y verídico, el currículum debe incluir cinco pertenencias del solicitante. Lamentablemente, los seis personajes de este juego han sido poco cuidadosos con sus cosas y éstas están desperdigadas por la geografía de Melodia. Esto da lugar a no pocos equívocos. ¿Esta partitura será de éste o de aquél? ¿Quién es el verdadero dueño del maravilloso Stradivarius? No será fácil llevar la larga travesía a buen puerto, conseguir lo necesario y resolver las disputas. Nadie sabe quién eres tú, ni tú sabes quiénes son los demás. Pero lo que sí sabéis todos es que no podéis ignoraros. Sois rivales, pero también aliados, seguramente no podréis conseguir vuestro objetivo sin la ayuda de los otros. Elegid si confiar en los demás y revelar vuestra identidad o permanecer en el anonimato, aunque éste puede no durar mucho si tienes compañeros perspicaces. Vuestra estrategia puede ser no ayudar a nadie e ir por libre, poner trabas a los demás o cooperar, todo tendrá consecuencias buenas y malas. El juego lo gana aquel que llegue primero al buzón con la solicitud y el currículum en orden.

Preparación

Una vez abierto el tablero, cada jugador elige una figura y coge una lista de tareas al azar, pues estarán colocadas bocabajo. En ella estará explicado el compositor que es cada uno, los objetos que tiene que conseguir y su relación con los otros cinco. Los participantes tienen que coger también tres pases, que les servirán para cruzar el río. Las cartas de adivinanzas se mezclan y se colocan bocabajo en el recuadro cercano al bosque y del mismo modo se pondrán las cartas moradas en su cuadrado correspondiente. Las tarjetas de los objetos se distribuirán aleatoriamente de la siguiente manera: Tres a cada jugador y las demás en el bosque, la ciudad o la cueva del dragón, siempre bocarriba y de manera equitativa.

Desarrollo del juego

Los jugadores se sitúan en la salida, pero pueden tomar la dirección que más les convenga. Comienza el jugador más joven y se continúa en el sentido de las agujas del reloj. El dado indica el número de pasos que se podrán realizar en una jugada. No es obligatorio completarlo salvo en la llegada a la meta, donde se debe esperar al número justo para entrar.

Los objetos que hay que conseguir están situados en tres lugares diferentes, pudiendo circular por ellos y por otros a lo largo del juego. En cada uno de estos sitios hay que cumplir unas características determinadas.

  • El bosque. No es uno de estos grupos de árboles artificiales que no se pueden llamar ni bosque. Cuando entras en él, puedes sentir la magia, la belleza y los peligros que han morado en él durante siglos y que todavía lo hacen. Dentro de lo que cabe tienes suerte, pues sus seres te aprecian por tu calidad de músico. Los árboles, los animales y todos sus habitantes valoran realmente la música. Pero tendrás que demostrar que eres de verdad un creador de melodías. Si durante tu camino por los senderos del bosque pisas un círculo verde, tienes que leer una adivinanza e intentar resolverla. Si lo logras, avanzas, y si no, debes esperar dos turnos para salir del bosque. Antes de proseguir tu camino, coloca la carta debajo del taco.

  • La ciudad. Para entrar en la ciudad, en único requisito que debes cumplir es poseer ya el segundo, el cuarto o el sexto objeto de tu lista. Si no lo tienes, soborna a los guardias que vigilan la puerta con algo que lleves encima. No lo podrás recuperar, al menos no en la misma visita a la ciudad.

  • La cueva del dragón. Llegas a la cueva del dragón si pisas un campo marcado en rojo. El dragón no es de la clase más fiera, pero le encantan las tartas y los bizcochos, así que te retendrá dos turnos para que le hagas un dulce. La única ventaja que puedes obtener, es que el dragón es un buen conocido del bucanero, de modo que quizá encuentres por ahí algo que te sirva.

Además de estos tres lugares, hay otros que hay que tener en cuenta:

  • El puente. El río que pasa por debajo de él no es especialmente ancho o profundo, pero como llevas una carga bastante valiosa, no te arriesgues a cruzarle a nado. El puente es mucho más cómodo, aunque el peaje es un poco extraño. Si vienes desde el lado derecho, donde está el bosque, debes dejar un objeto de los que llevas contigo y si lo cruzas desde el otro, podrás coger uno. Como comprenderás, es una forma muy eficaz de librarte de una carga inservible o apoderarte de algo útil. Por ello está limitado. Cada vez que uses el sistema, tienes que dejar un pase en la caja del juego. Cuando se te acaben, quedas absuelto del pago del peaje.

  • El escondite del ladrón. Si tienes la mala suerte de caer en un punto gris, se cierra una trampilla sobre tu cabeza y estás en manos del ladrón. Demostrando su gran bondad, te deja elegir entre depositar un objeto en la cueva de su amigo, el dragón, o quedarte en el oscuro calabozo durante tres turnos.
  • El trueque. Como te habrás dado cuenta, es muy probable que te toquen cosas que no necesitas y que no quieres llevar contigo, al igual que los demás tendrán en su poder elementos para ti indispensables. Una manera de que cada objeto vuelva a su dueño verdadero es viajar al mercado del trueque. Si llegas allí, puedes pedirle un intercambio a cualquiera de tus compañeros. Éste se realizará de la siguiente manera y una vez iniciado (se considera iniciado cuando tu compañero acepta tratar contigo), es imposible volverse atrás. El que propone el trato debe dejar elegir al otro jugador una de sus cartas, o el número que se haya estipulado antes, pero al azar, sin enseñárselas. Después de elegir, se hace la operación inversa. El trueque implica un riesgo, que te quiten la mejor carta o cojas la peor sin poderlo evitar, pero también puede evitarse todo lo contrario… Se pueden intercambiar cartas de cualquier tipo, ya sean pases u objetos.

  • Por último, están las casillas moradas. Si pisas una de ellas, levantas una carta morada y la lees en alto. Se trata de cosas absolutamente injustas y personalizadas que pueden ser buenas o malas, pero que hay que cumplir. Son bastante peligrosas porque pueden ayudar a tus rivales a descubrir tu identidad. Después de hacer lo que se indica en la carta, debes ponerla debajo del taco.
  • Llegada: el Palacio.

Los músicos

Fue difícil elegir a seis músicos entre todos los que ha habido y hay. Es imposible abarcar todos los estilos, todad las músicas, todos los países, todas las culturas… Pero he intentado hacer una selección variada, igualitaria e interesante en lo posible. Espero que os guste…


1. Hildegard von Bingen

Hildegard von Bingen nació en Bermstein von der Höhe, en el valle del Rin alemán, alrededor de 1098 y murió el 17 de Septiembre de 1179 en el monasterio de Rupertsberg en Bingen. Era una monja benedictina y a partir de 1136 fue abadesa. Fue la primera mística alemana en la Edad Media, además de profetisa, médica, compositora y escritora. Sus obras trataban temas diversos y también se han conservado varias cartas que critican severamente a algunos personajes de su época y tratados sobre varios pastorales y predicaciones.

Hildegard era hija de una familia de nobles. Al ser la décima hija de la familia, la dieron a la iglesia (siguiendo la idea del diezmo), concretamente al monasterio benedictino de Disibodenberg. En esta época empezó a tener visiones, que ella describía como formas y colores y una voz que explicaba lo que veía, acompañada de música.

Tras la muerte de su maestra Jutta von Sponheim, Hildegard es elegida maestra de todas las alumnas del monasterio en 1136. Mientras ocupaba este puesto, discutió repetida veces con el abad porque quería suavizar las normas de ascetismo, meditación y rezo. Tenía también intención de fundar un monasterio propio con sus alumnas, pero los benedictinos se opusieron, ya que Hildegard atraía a la gente hacia su orden por sus visiones, que en torno a 1141 se hacían cada vez más fuertes. Hildegard decidió escribir todas las visiones que se produjeran a partir de entonces. De ese propósito resultó su primer libro, Scivias, que terminó diez años más tarde y para cuya realización contó con la ayuda del benedictino Volmar von Disibodenberg y de la monja Richardis von Stade, su confidente.

Ilustraciones del libro Liber Divinorum Operum

En 1148 un comité de teólogos estudió a petición del Papa Eugenio III su libro y le dieron su aprobación y permiso para publicarlo. El Papa le pidió además que siguiera escribiendo sus visiones. Empieza entonces su relación epistolar con muchas personalidades, entre ellas San Bernardo, Federico I Barbarroja, Enrique II de Inglaterra y Leonor de Aquitania, que le pedían consejo. Llegó a ser conocida como la Sibila del Rin y la gente acudía a ella para orientarse o recibir curación.

En ese mismo año, Hildegard recibe la orden divina de fundar un monasterio en Rupertsberg y se separa de los benedictinos de Disibodensberg. Se traslada al nuevo monasterio en 1150 y se dedica a la escritura de tratados físicos y médicos hasta 1158 y a componer la colección de cantos que tituló Simphonia armonie celestium revelationum y que contenía numerosos responsorios y antífonas, himnos, secuencias, sinfonías, una aleluya, un kyrie, una pieza libre y un oratorio (adelantándose así a su tiempo). Estas piezas las compuso inspirándose en sus encuentros con Dios.

El número de monjas que albergaba su monasterio era cada vez mayor, así que creó otro en Eibingen, donde nombró una priora y asumió el puesto de abadesa.

En 1178 fue castigada por los prelados de Maguncia al haber enterrado en suelo santo a un noble excomulgado. Hildegard se había negado a exhumarlo alegando que el noble se había reconciliado con Dios a la hora de su muerte. El castigo que impusieron al monasterio fue la prohibición de usar las campanas, los instrumentos y el canto en la vida y liturgia. Hildegard se defendió entonces con una carta que recogía la importancia teológica de la música como medio de acercarse a Dios. El interdicto fue levantado al año siguiente al presentarse testigos que la apoyaban.

Hildegard von Bingen murió poco más tarde, a los 81 años. Intentaron canonizarla dos veces sin que se concluyese el proceso. Se hizo una canonización práctica y en 1940 se aprobó oficialmente su celebración. Las reliquias de Hildegard von Bingen se guardan en la Iglesia de Eibingen.

2. Claudio Monteverdi

Claudio Giovanni Antonio Monteverdi fue un compositor, violinista y cantante italiano, una de las figuras más importantes de la transición del Renacimiento al Barroco y de esta última época. Aunque no se sabe con seguridad la fecha de su nacimiento, sí que fue bautizado el 15 de mayo de 1567 en Cremona. Era hijo del médico y barbero Baldassare Monteverdi y de su mujer Maddalena. Tenía dos hermanos y tres hermanastros, ya que su madre murió en 1576. Era una familia humilde, pero el padre consiguió proporcionar a sus dos hijos mayores una formación musical buena, a cargo de Marcantonio Ingenieri, maestro de capilla de la catedral de Cremona. Su influencia se percibe en la primera colección de motetes de Monteverdi, Sacrae cantiunculae, que éste publicaría en 1582 (con sólo quince años). Cinco años más tarde le siguió su primer libro de madrigales.

En 1590 el Duque Vicenzo I Gonzaga le contrató como cantante y violinista y Monteverdi se trasladó a su palacio en Mantua, donde disfrutó del lujo de una orquesta completa con solistas espectaculares a su disposición. En 1597 viajó con su orquesta a Flandes para familiarizarse con el estilo franco-flamenco y a su vuelta en 1601 fue nombrado maestro de capilla, a pesar de la críticas que recibía por ser “demasiado moderno”, ya que a veces despreciaba las viejas normas del contrapunto para poderse expresarse mejor. Dos años antes se había casado con Claudia Cattaneis, hija de un músico, con la que tendría dos hijos.

A pesar de las obligaciones que le exigía su contrato, Monteverdi logró componer otros cuatro libros de madrigales desde 1590 hasta 1605. Si se comparan, se nota perfectamente como su estilo pasó de unas texturas suaves a un planteamiento más irregular, que refleja el significado de cada palabra del texto en la música.

“Músico con laúd”, de Caravaggio,

pintor contemporáneo de Monteverdi

El músico se interesó por las óperas experimentales de su compañero de profesión Jacopo Peri y compuso una propia en 1607, Orfeo, favola in musica, que se convirtió en un éxito rotundo y se considera la primera gran ópera de la Historia. Se caracteriza sobre todo por la importancia de la orquesta, algo nuevo en esa época, y una magnífica expresión de la emoción contenida de los personajes. La muerte de su mujer, que ocurrió ese mismo año en septiembre, lo conmovió profundamente y compuso otra ópera, Arianna, de la que sólo se ha conservado el famoso Lamento y que le convirtió en el reconocido maestro del género operístico.

En 1610 compuso su obra de música sacra más conocida, Vespro della Beata Vergine. Dos años más tarde murió el duque de Mantua y su poco musical sucesor despidió a Monteverdi. Poco le importó, pues en 1613 fue nombrado por unanimidad maestro de la capilla de la Catedral de San Marcos en Venecia, uno de los puestos más importantes del mundo musical, donde se ocupó de renovar el coro con cantantes y partituras nuevos, volviendo a introducir el canto en las misas y cambiando el sueldo de sus miembros de diario a mensual. Empezaron para Monteverdi unos productivos años de comodidad. Creó numerosas obras espirituales trabajando con muchos y variados estilos (desde la polifonía a la música vocal operística de gran virtuosismo) y también publicó entre 1614 y 1638 sus tres siguientes libros de madrigales, en los que enfatizaba la melodía, la línea del bajo, el apoyo armónico y la declamación personal o dramática, alejándose así cada vez más del ideal renacentista.

Después de la muerte de uno de sus hijos, víctima de la peste, Monteverdi enfermaba cada vez más. Compuso dos óperas para inaugurar el primer teatro destinado exclusivamente a este género: Il ritorno d’Ulisse in patria (1641) y L’incoronazione di Poppea (1642). Ambas se caracterizan por escenas intensas, dramáticas y emotivas. A la vez, termina Selva morale e spirituale, otra colección de música religiosa.

Después de un último viaje a Cremona y Mantua, Claudio Monteverdi murió en 1643 en Venecia, donde se celebró un funeral oficial en su honor. Su tumba se encuentra en la Iglesia Maria Gloriosa dei Frari.

De sus dos hijos, Francesco se hizo cantante y Massimiliano estudió medicina. Fue detenido por la Inquisición por leer textos prohibidos, aunque después se le puso en libertad y ejerció como médico en Cremona hasta su muerte.

3. Richard Wagner

Richard Wagner nació en Leipzig el 22 de mayo de 1813, siendo el noveno hijo de Carl Friedrich Wagner y de Johanna Rosine Wagner. Seis meses después, su padre murió de tifus y al año siguiente su madre se casó con Ludwig Geyer. Poco después, la familia se mudó a Dresden, donde en 1817 Richard comenzaría sus estudios, adoptando el apellido Geyer. En 1819 su padrastro enfermó y falleció, de modo que fue dado en acogida durante un año con algunos de sus hermanos, a unos familiares de Carl que vivían en Eisleben. A partir de 1822, visitaba la Kreuzschule, un colegio en Dresden. En 1826 su madre y otros hermanos se trasladaron a Praga, pero él se quedó con la familia Böhme. Desde 1827 vivió otra vez con su madre en Leipzig y estudió en varios colegios, esta vez recuperando el apellido de su padre. Encontró un ejemplo a seguir en su tío Adolph Wagner, filólogo de cierta fama que se escribía con Goethe. Richard se sumergió en la biblioteca de su tío y leyó a Shakespeare, E. T. A. Hoffman y a otros románticos. Escribió su primer drama cuando era todavía estudiante, Leubald, una tragedia en cinco actos al estilo de Shakespeare.

En 1831 comenzó una carrera de música en la Universidad de Leipzig, además de tomar clases de composición. Creó sus primeras obras, sonatas, sinfonías y conciertos que tuvieron bastante éxito.

En 1833 comenzó con la composición de la ópera Las Hadas, tras haber conseguido el puesto de director de coro en el teatro de Würzburg. Como director musical de la temporada de verano en Bad Lauchstädt y del teatro de Magdeburg conoció a la actriz Minna Planer y se enamoró perdidamente de ella.

Durante 1835, trabajó en su ópera La prohibicón de amar, que se representó por primera vez el 26 de marzo de 1836. Wagner viajó a Königsberg, donde trabajaba Minna y se casó con ella el 24 de noviembre de 1836. Trabajó como director musical en esa misma ciudad hasta que el teatro hizo bancarrota. Wagner se fue a Riga (Letonia), donde se hizo maestro en junio de 1837. Allí empieza la obra que le haría famoso, Rienzi. Pero ya en 1839 pierde de nuevo su empleo y tiene que buscarse otra vez la vida. Tras una corta estancia en Inglaterra, volvió al continente, concretamente a París. Allí vivió en la pobreza durante 1840 y 1841. Terminó Rienzi y compuso El Holandés Errante. Para sobrevivir escribió artículos para la prensa y compuso por encargo.

Al ver que no conseguía el éxito que deseaba, Wagner volvió a Dresden en 1842, pues le habían comunicado el deseo de representar allí su ópera Rienzi, que finalmente logró el reconocimiento que le correspondía. De esa época son los primeros esbozos de Tannhäuser, su siguiente obra. Richard fue nombrado maestro de capilla en la Semperoper de Dresden en 1843, y pudo estrenar El Holandés Errante. Durante los años siguientes continuó trabajando en Tannhäuser, pero también se interesó por leyendas alemanas sobre los nibelungos y la búsqueda del Santo Grial. El 19 de octubre de 1845 dirigió la primera escenificación de Tannhäuser y se dedicó a Lohengrin.

Wagner viajó a Viena en verano de 1848 para coger ideas, pues deseaba reformar la ópera de Dresden y cambiar la importancia de la música en la sociedad. Cuando volvió, se asoció al movimiento republicano reformador en Sajonia. Publicó escritos sobre lo que él lla maba la Revolución. Salió igualmente un tratado con el nombre de El mito nibelungo, que le llevaría a una de sus obras más famosas, el ciclo del Anillo.

A principios de 1849, Wagner participó activamente en el Alzamiento de mayo de Dresden y cuando este fracasó tuvo que huir a Zúrich. Allí terminó Lohengrin y realizó largas excursiones por las montañas. Veía en ellas el escenario perfecto para El Anillo de los Nibelungos. Comenzó componer la ópera en 1850. Siguió trabajando en ella, pero también en Tristán e Isolda. En 1858 su mujer se separó de él. El músico viajó a Venecia, donde terminó el segundo acto de Tristán e Isolda. En 1859 tuvo que volverse a trasladar por motivos políticos, de modo que acabó su ópera en un hotel suizo. En agosto de 1860, el Rey sajón le permitió entrar en Alemania. El 4 de mayo de 1864 el Rey Luis II le recibió en München y se convirtió en su mecenas, salvándole así de la ruina inminente. Inició una relación con la hija de Franz Listz, Cosima, por aquel entonces casada, y ocupó una casa en München que le había ofrecido el rey.

En 1865 estrenó Tristán e Isolda y comenzó a dictar su biografía. El pueblo y el gobierno alemán se quejaron de Luis II y Wagner, acusándoles de despilfarrar dinero y provocando que Richard abandonara Baviera. Alquiló una casa en las cercanías de Lucerna. Cosima se divorció y se fue a vivir con él, trayendo consigo a los dos hijos de su marido y a la hija que había tenio con Wagner, Isolda. A ella le seguirían más tarde Eva y Sigfrido Wagner. Richard Wagner terminaría su imponente ciclo basado en el mito de los nibelungos en 1874. Constaba de un prólogo y cuatro óperas (El Ocaso de los Dioses, El oro del Rin, La Valquiria y Sigfrido) y el autor se lo dedicó a Luis II.

Mientras, Wagner eligió Bayreuth como sitio donde se representaría su impresionante obra y realizó numerosos concierto para financiarlo. El 13 de agosto de 1876 se inaguró el Festival de Bayreuth con la representación del Anillo de los Nibelungos completo.

Entre 1877 y 1879, Wagner inició su última obra, Parsifal. En noviembre de 1881 se mudó por problemas de salud a Sicilia. Allí acabó Parsifal en 1882. Viajó a Viena en septiembre, donde dio junto con Franz Listz su último concierto, como regalo de cumpleaños para Cosima. Murió el 13 de febrero de 1883 en el palacio Vendramin, donde se alojaba con su familia. Durante su entierro, le acompañó la marcha fúnebre del Ocaso de los Dioses.

-página para wagnerómanos

4. Clara Schumann

Clara Josephine Schumann, Wieck de soltera, nació el 13 de Septiembre de 1819 en Leipzig, Alemania. Su madre, Marianne Tromlitz era cantante y pianista. Su padre, Friedrich Wieck, era teólogo y amante de la música. Era el dueño de una fábrica y un alquiler de instrumentos musicales, e instruyó a su hija Clara en la música en cuanto apreció su talento, ya que quería darla a conocer como niña prodigio y virtuosa del piano. La sacó del colegio y la educó en casa para que ningún agente externo influyese en su concentración y su aprendizaje, Le organizaba sus conciertos, algunos incluso en el extranjero, que tuvieron no poco éxito. En ellos, siempre se ocupaba de poner a punto los instrumentos, para que no fallasen en plena actuación. A los nueve años, Clara Wieck era ya una promesa para el mundo musical, tocó para Goethe y conocié personalmente a Paganini y a Listz. A los dieciocho fue nombrada mejor virtuosa de cámara del reino y también empezó a componer.

Cuando tenía once años, el jóven Robert Schumann, que era nueve años mayor que Clara, empezó a recibir clases de su padre y entabló una gran amistad con ella. Cinco años más tarde, se convirtió en amor, algo que su padre no aceptó, pues no quería casar a su hija con un pobre estudiante. Pero no consiguió separarlos ni siquiera cuando le prohibió a su hija escribir a Robert. Seguía enviándole cartas a escondidas y finalmente la pareja denunció a Friedrich Wieck en el juzgado de Leipzig, obligándole a aceptar su matrimonio. Clara y Robert se casaron el 12 de septiembre de 1840 en Schönefeld y tres años más tarde se reconciliaron con el padre de Clara.

Al principio de su matrimonio, Clara albergaba un poco de miedo, ya que la distancia había idealizado su amor y ahora tocaba convivir en la rutina. Clara escapó del control y la presión de su padre, y pudo recuperar lo perdido en materia de educación no musical, pero en aquella época había una estricta concepción del lugar que una mujer debía ocupar en el matrimonio, así que tampoco era completamente libre. A Robert no le gustaba que ella siguiese actuando en conciertos y le pidió que dejase de tocar el piano, ya que no le permitía concentrarse. La situación cambió cuando la pareja se mudó a una casa más grande en Dresden, donde Clara podía usar una habitación aparte para practicar. Su marido decidió que no debía continuar componiendo, no si se basaba en el romanticismo, que considraba superficial y poco serio. Su meta era la unidad musical, y en 1841 publicaron una serie de lieder, en la que no se podían diferenciar los compuestos por él de loas compuestos por ella.

Llevaban un diario común, que a Clara le traía malos recuerdos del diario que le hacía escribir su padre. Pero el sentido era el otro, pues Robert quería conocer las opiniones de su mujer pero evitas discusiones abiertas. En 1841 nacía Marie, la primera de los hijos de los Schumann, a la que seguirían Elise, Julie, emil, Ludwig, Ferdinand, Eugenie y Felix.

Clara expresó pronto el deseo de volver a hacer conciertos, lo que casi era necesario para la economía familiar. Dado que Robert no podía tocar bien el piano por algunos problemas en su mano derecha, fue su mujer la que le dio a conocer. Aún así, a Robert no le sentaba bien los éxitos de Clara.

A finales de 1849, el compositor aceptó la oferta de un puesto como director de la capilla municipal de Düsseldorf. La familia se trasladó a esa ciudad al año siguiente. Clara ayudó a su esposo asistiendo al coro y a la orquesta, y tuvieron problemas por la indisciplina de los músicos, que frustraron el éxito de sus conciertos. El matrimonio sufrió una pequeña crisis cuando una segunda mudanza dentro de Düsseldorf se hizo necesaria y Clara tuvo un aborto. La situación se acentuó, pues Robert empezó a desarrollar afecciones del oído (ahora sabemos que producidas por la sífilis que tuvo años antes) que no le dejaban dormir y le provocaban alucinaciones. El 27 de febrero de 1854 se tiró al Rin intentando suicidarse, pero fue sacado del agua e ingresado en una clínica psiquiátrica. Hay teorías que dicen que ingresó voluntariamente en la clínica, por miedo a herir a su familia, mientras que según otras fuentes se le consideró peligroso y decidieron internarle. Clara, por entonces embarazada de su hijo menor, se refugió en casa de una amiga. Sólo le visitó una vez, dos años después de su internamiento y dos días antes de su muerte el 29 de julio de 1856, ya que Robert empeoraba cada vez más e incluso se mostraba violento.

De esos años es también la amistad entre Clara Schumann y el joven Johannes Brahms. Por las cartas que se escribían se sabe que Brahms estaba muy enamorado de la compositora y la acompañó a algunos de sus conciertos. En 1863 Clara se fue a vivir a Baden-Baden. Durante estos años hizo numerosos viajes para actuar en las salas de conciertos del país y de toda Europa.

En 1878 fue nombrado Primera Profesora de Piano del conservatorio en Frankfurt am Main. También publicó las obras de su marido. Su último concierto lo dio el 12 de marzo de 1891 con 71 años. El 26 de ese mes de 1896 sufrió una apoplejía y murió poco tiempo después. Fue hasta entonces una de las más grandes pianistas y virtuosas de Alemania y una importante compositora.

5. Aretha Franklin

Aretha Louis Franklin nació el 25 de marzo de 1942 en Memphis, Estados Unidos. Sus padres eran el predicador Clarence LeVaughn Franklin y la cantante de gospel Bárbara Franklin. Vivió con ellos y sus dos hermanas Carolyn y Erma (que también hicieron carrera como cantantes), hasta que su madre se separó de ellos y Clarence decidió mudarse a Detroit. Aretha cantó en la iglesia que éste regentaba y creció rodeada de genios del jazz y del gospel como Ella Fitzgerald, Dianah Washington, Clara Ward, James Cleveland o Mahalia Jackson. Aprendió a tocar el piano por su cuenta, usando grabaciones, y con sólo 14 años hizo su primer disco para el sello Checker, llamado The gospel soul of Aretha Franklin, con un gospel de potente sonido soul y lleno de melodías al piano. En 1960 viajó a Nueva York, donde recibió múltiples ofertas. Se quedó con la mejor, la del sello discográfico Columbia Records.

Logró grandes canciones, pero salió en 1964 porque no le gustaba cómo la dirigía la compañía, más hacia el jazz y el pop que hacia el soul y el R&B, con los que se sentía identificada. Firmó un contrato con Atlantic, donde por fin encontró lo que buscaba. Tuvo un éxito enorme en todo el país y fue reconocida por la crítica y por muchos compañeros de profesión como una de las mejores cantantes de soul de la historia. Ganó dos premios Grammy por Respect, canción que además utilizaron mucho grupos que luchaban por los derechos de los negros en América y por la que recibió un Premio Honorífico de manos de Martin Luther King.

En la década de los setenta empezó a versionar canciones famosas de rock, pop y soul, entre ellas algunas de los Beatles, de Simon & Garfunkel y de Sam Cooke. Se adaptó a los nuevos tiempos escribiendo también canciones disco. Tuvo un pequeño bajón en 1976, del que se recuperó tras un año, cuando creó junto con Curtis Mayfield la banda sonora de “Sparkle” cuyas canciones invadieron las pistas de baile. Pero Atlantic dejó de interesarse por ella y una mala promoción la empujó a cambiarla por el sello Arista en 1979. Allí recuperó el sonido soul y lo mezcló con el estilo urban y quiet storm, aunque intercaló discos de música pop. Ganó otro Grammy y volvió a situarse en la cumbre. Cantó en la ceremonia de juramento de Jimmy Carter.

Aunque a partir de ese momento sus lanzamientos se hicieron más esporádicos, nunca deja de aparecer en los escenarios. En 1993 y 1997 actuó en los nombramientos de Bill Clinton, en 1995 recibió un Grammy por toda su carrera y cuatro años más tarde, la Medalla Nacional de las Artes. Actuó con estrellas de la época como Mariah Carey o Celine Dion. A finales de los 90 volvió a Detroit y creó su propia compañía discográfica para promover las carreras musicales de sus tres hijos. Sus siguientes discos mezclan el R&B contemporáneo, el neo-soul y el hip-hop y colaboraron en ellos varios artistas conocidos. Bush le otorgó en 2005 la Medalla de la Libertad. Participó en el funeral de Rosa Parks, mujer que luchó por los derechos de los negros.

En 2008, consiguió otro Grammy gracias a su dueto con Mary J. Blige, y en 2009 ha cantado en la toma de posesión de otro presidente de Estados Unidos, Barack Obama.

Aretha Franklin se divorció dos veces y es madre de cuatro hijos, dos de ellos activos en el mundo de la música. Durante toda su carrera recibió más de veinte premios Grammy, la mayoría en la categoría de Mejor Actuación Vocal Femenina, además de innumerables reconocimientos de todo tipo, como el sobrenombre de la Reina del Soul.


6. Manu Chao

Jose-Manuel Thomas Arthur Chao es un cantautor francés, aunque de padres españoles, que emigraron durante la dictadura de Franco. Su padre es el músico y periodista gallego Ramón Chao y su madre, Felisa Chao, es artista. Manu nació el 21 de junio de 1961 en un París multicultural y de gran diversidad musical. Entre los años 84 y 85 creó el grupo Les Hot Pants con su primo Santiago Cassariego, el guitarista Pascal y el bajista Jean-Marc. Tuvo un grupo antes, Joint de Culasse, pero su éxito comenzó con Les Hot Pants, que tenían un estilo de Rock’n’Roll con toques latinos y lleno de energía. Grabaron su primer single, Hot Pants, en el 85 para el sello Goufnaf Mouvement y un LP para All or Nothing al año siguiente.

Cuando este grupo todavía existía, nacieron Los Carayos, pensado como divertimento para Manu Chao, Parabellum, Garçons Bouchers y Wampas, pero que al final se convirtió en un grupo real. Su primer trabajo fue Ill Onst Osé!, aunque Manu comienza a escribir letras en el segundo, Persistent et Signent… La última publicación de Los Carayos es de 1990, cuando ya se solapan con Mano Negra, siguiente grupo de Manu Chao, en el que estaban además su primo Santiago y su hermano Toño Chao.

Aunque Manu ya era conocido, el éxito que tuvo Mano Negra no se puede comparar con el de sus grupos anteriores. Un año después del primer single, Mano Negra, apareció el LP Patchanka, editado por una compañía independiente francesa que ya editase trabajos de Hot Pants y Los Carayos: Boucherie. El disco contenía canciones de rock’n’roll, hip-hop y rap polifacéticas y multiculturales, en las que se podían reconocer Senegal, España, Argelia, Marruecos, Francia… Gracias a ese trabajo lograron fichar por una multinacional y estuvieron de gira por Europa y Latinoamérica. El grupo se amplió y sacaron varios trabajos muy buenos, experimentando con la mezcla de estilos folclóricos y modernos.

En el 92 decidieron cambiar su forma de trabajar y con el apoyo del gobierno francés crearon un grupo de músicos, artistas de circo y actores que fue de gira en un barco y en cada puerto ofrecía un espectáculo que combinaba varias artes. En el año siguiente hicieron lo mismo recorriendo Colombia en tren, donde les acompañó el padre de Manu y conocieron a mucha gente nueva. El viaje cambió a Mano Negra, tanto su composición como su mentalidad, y les sirvió de inspiración para Casa Babylon, según muchos críticos el mejor disco de la banda y de cualquier forma un impresionante carrussel de músicas: hip-hop, rock, reggae, música latina…

Se trasladaron a vivir a Madrid y surgió la plataforma Radio Bemba Sound System, nombre que designó también la continuación de Mano Negra, en la que se incluyeron músicos españoles. Recorrieron Europa, de nuevo trabajando con el teatro y se disolvieron finalmente en 1994.

Manu ha publicado hasta ahora cinco discos en solitario, experimentando con diferentes estilos e idiomas.

Su primer álbum, Clandestino, habla sobre todo de los problemas sociales de los inmigrantes en Europa y de la situación en algunos países hispanoamericanos. Desde el punto de vista musical, las canciones son más bien de ritmos suaves, aunque usando muchos sonidos como el del viento y del mar. Su segundo trabajo, Próxima Estación: Esperanza contrasta con el primero. Los textos tratan de sentimientos como el amor, la melancolía, el miedo… Con fuertes ritmos, instrumentos y sonidos. En ambos discos utiliza discursos y frases sacadas de la radio o incluso del Metro de Madrid. después se publica Radio Bemba Sound System, uno de os trabajos más rápidos y enérgicos de Chao, y Sibérie m’était contéee, que es un libro infantil de crítica social (con dibujos de Wozniak) acompañado de canciones de sonido reggae y textos en francés en forma de relatos para niños.

Ha publicado hace poco La Radiolina, permitiendo las descargas por Internet y vendiéndolo en los quioscos a un precio baratísimo.

Manu Chao ha ganado el Goya a Mejor Canción Original por su canción Me llaman Calle, de la película Princesas de Fernando León de Aranoa. Cedió el premio a una plataforma que lucha por los derechos de las prostitutas.

El cantautor tiene también numerosos compromisos sociales. Ha apoyado a artistas en causas políticas, se manifiesta en contra de la violencia, se ha solidarizado con la causa zapatista y el ELZN y con los refugiados en el Sáhara y en Tindouf, a los que ha regalado muchas veces su música y su apoyo.

página oficial de Manu Chao

Las tareas de cada músico

Si eres Hildegard von Bingen deberás buscar…

1. Tus primeras visiones. Tú las describías como formas y colores acompañados de una voz que te explicaba lo que veías, y de música.

2. El manuscrito de tu libro Scivias, por favor con la aprobación del Papa, no podemos ir en contra de la ley.

3. Algunas cartas que recibiste de Enrique II de Inglaterra y de Leonor de Aquitania.

4. Una piedra del monasterio que fundaste en Rupertsberg y del que fuiste abadesa.

5. Una campana, como recuerdo del interdicto que te prohibía usarlas, y contra el que te defendiste con éxito,

6. Un poco cruel, pero encuentra también tus propias reliquias, en la Iglesia de Eibingen. Tranquila, están en un cofre, no te dará mucha cosa.

Si eres Claudio Monteverdi deberás buscar…

1. El ovillo de lana con el que Ariadna ayudó a Teseo, ya que escribiste una ópera sobre este mito griego.

2. Tickets de avión de tu viaje a Flandes, donde conociste la música flamenca.

3. Tu primer libro de madrigales, al que seguirían otros muchos.

4. El contrato en el que te concedieron el puesto de Maestro de Capilla de la Catedral de San marcos en Venecia.

5. Una corona, mejor si es parecida a la que se pone Popea en tu ópera, L’Incoronazione di Poppea

6. Los primeros gorgoritos de tu hijo Francesco, que se hizo cantante.

Si eres Richard Wagner deberás buscar…

1. Un libro de E. T. A. Hoffmann que leíste en la biblioteca de tu tío y que te sirvió como inspiración.

2. Un barco, pues en tu ópera El Holandés Errante también aparece uno.

3. Algún recorte del periódico para el que escribías en París.

4. Una foto del paisaje montañés suizo, escenario de tu famosa trilogía.

5. Un anillo, cómo no, por tu impresionante obra El Anillo de los Nibelungos.

6. Entradas para el Festival de Bayreuth, que inauguraste tú y que se sigue celebrando hoy en día. Me pasaré a echar una ojeada.

Si eres Clara Schumann deberás buscar…

1. Una herramienta de la fábrica de instrumentos musicales de tu padre.

2. Un folleto de algún concierto tuyo.

3. Un frasco de tinta vacío y una pluma, pues escribiste mucho a tu enamorado Robert Schumann antes de que os pudierais casar.

4. El diario que escribíais conjuntamente tú y tu esposo durante vuestro matrimonio.

5. La foto de promoción de un grupo de alumnos que tuvieras mientras fuiste profesora en el Conservatorio de Frankfurt.

6. Tu retrato favorito, el que te hizo Franz von Lenbach entre 1878 y 1879.

Si eres Aretha Franklin…

1. Un CD, como símbolo del contrato que conseguiste con el sello Atlantic

2. El texto, escrito por tu puño y letra, de tu famosa canción Respect.

3. El Premio Honorífico que te concedió Martin Luther King por esa misma canción.

4. Un vestido africano, pues siempre buscaste tus orígenes y llevabas uno puesto en la carátula de un álbum tuyo.

5. Uno de los muchos premios Grammy que conseguiste a lo largo de tu carrera.

6. El sombrero con el que fuiste a la ceremonia de toma de posesión del presidente de EEUU Barack Obama.

Si eres Manu Chao deberás buscar…

1. Tu primera guitarra, que seguramente te hizo mucha ilusión.

2. El contrato que tu grupo Mano Negra logró con una multinacional.

3. Un tren de juguete, recuerdo de ese viaje por Latinoamérica, que inspiró vuestro disco Casa Babylon.

4. La grabadora que te proporcionó todos esos sonidos que usas en tus discos en solitario.

5. El libro infantil en cuya creación colaboraste escribiendo canciones parecidas a cuentos para niños.

6. El Goya por la Mejor Canción Original. Lo lograste con tu trabajo en la película Princesas.

Bueno, quien haya llegado hasta aquí leyendo todo, todo, o casi todo, merece el título de lector fiel y un aplauso virtual. Me estoy imaginando ahora a todos vosotros llegando a Puentetoma y tocando a la puerta de nuestra humilde morada, trayendo ovillos de lana, letras de canciones, Grammys, retratos, músicas… Cuidado, que esto de palacio no tiene mucho, igual es la casa de un dragón…

2 responses

7 03 2010
diana laurencich

más quisiera yo estar en esa casa draconiana!

27 05 2010
toñi

VIVA ARETHA!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!

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