estadounidenses exiliados en el norte de palencia

2 03 2010

Así nos llama nuestro profesor de Lengua cuando en vez de final feliz decimos happy end, ranking en vez de clasificación, flash-back cuando nos referimos a una vuelta al pasado, parking, footing, etc, etc. Tiene razón, mientras en Texas y México han inventado el Spanglish, nosotros incorporamos cada vez más anglicismos. Pero la verdad es que yo tampoco le veo nada malo, siempre que no se exagere, porque el incorporar palabras de otros idiomas es un mecanismo que hemos utilizado desde siempre, sobretodo para ponerle nombre a las cosas que traíamos de tierras exóticas y lejanas. Véase chicle (del náhuatl chictli), patata (cruce entre el término quetchua papa y la palabra originaria de la Isla de La Española batata) o zanahoria (del árabe isfannariyya), aunque este último caso presenta un problema más intrincado de lo que parece, según explica esta página chilena.

Ahora cojamos una palabra española por excelencia, por ejemplo jamón, y escarbemos un poco, destapemos los oscuros secretos de su etimología, porque… Nada es lo que parece. Jamón viene del francés jambon, de igual significado, que a su vez tiene origen en la palabra jambe (pierna). Y quien prefiera la carne de jabalí a la del cerdo ibérico, le informo de que este término lo hemos adoptado del árabe, en el que gabali significa montaraz.

Espero que no os haya entrado hambre (esta sí que viene del latín vulgar famen). Si ya es demasiado tarde, os podéis comer una galleta (francés galette), una naranja (del sánscrito narangah, “veneno para elefantes”. En griego moderno, esta fruta se llama portokalos, ya que se importaron en un principio de Portugal) o un poco de chocolate (azteca: xococ, “agrio” y atl, “agua”), que siempre sienta bien.

En realidad, quería hablar de arte, no abriros el apetito, quién lo diría… Así que vayamos al grano. ¡Yo vengo a hablar de mi cuadro! Es decir, del cuadro de Dalí “Sueño causado por el vuelo de una abeja alrededor de una granada un segundo antes de despertar”. No lo voy a hacer de cualquier manera, sino en inglés (¡bravo!). El viernes tengo una exposición oral, así que aprovecho y lo voy a-si-mi-lan-do. Bien…

I am going to talk about the painting by Salvador Dalí “Dream caused by the Flight of a Bee around a Pomegranate a Second before Awakening”. It is one of my favourite pictures since I saw it in the Thyssen-Bornemisza Museum in Madrid.

But first, I’d like to tell you a little bit about the author: Salvador Dalí was a famous painter from Figueras (Catalonia, Spain). He was born in 1904 and he died in 1989. Dalí was a surrealist painter who used real things in his works, but often changed and deformed, to represent abstract thoughts and dreams. In his probably best-known picture, “The Persistence of Memory” (1931), he painted watches which seem to be soft or liquid to suggest Einstein’s theory that time is relative and not fixed.

The Persistence of Memory

But the painting I want to talk about is another one. “The Dream” was painted in 1944, while Dalí was living in America.

The woman we can see on the picture is Dalí’s wife and muse Gala, sleeping naked on a rock floating on the sea. She’s soon going to wake up because of a bee’s sting. The bee is flying around a pomegranate next to the woman. There is an elephant with extremely long and thin legs walking across the sea’s horizon, carrying an obelisk on his back. It is a distorted version of a sculpture by Bernini that is located in Rome.

In the middle of the painting, there is a big pomegranate, from which comes an orange fish. The fish spews a tiger and from this tiger comes another one. In front of the second tiger, a rifle’s bayonet almost touches Gala’s arm. Actually, the fish, the two tigers and the bayonet represent the bee: the tigers are the body of the bee, yellow with black stripes, the bayonet is its stinger and the fish may suggest its eyes (which are scaly, like the skin of the fish).

Dream caused by the Flight of a Bee around a Pomegranate

a Second before Awakening

The picture wants to capture the short moment between dream and real life, when the reason of awakening, the bee’s sting, appears in the dream.

In 1962, Dalí said his painting was intended “to express for the first time in images Freud’s discovery of the typical dream with a lengthy narrative, the consequence of the instantaneousness of a chance event which causes the sleeper to wake up. Thus, as a bar might fall on the neck of a sleeping person, causing them to wake up and for a long dream to end with the guillotine blade falling on them, the noise of the bee here provokes the sensation of the sting which will awaken Gala.”

Traducción (retocada, para que no  quede tan cutre)

Voy a hablar sobre el cuadro de Salvador Dalí “Sueño causado por el vuelo de una abeja alrededor de una granada un segundo antes de despertar”, que es uno de mis cuadros favoritos desde que lo vi en el museo Thyssen-Bornemisza en Madrid.

Pero primero me gustaría contaros algo sobre el autor (si queréis podéis saltaros este párrafo, no os lo tendré en cuenta): Salvador Dalí fue un famoso pintor de Figueras (Cataluña). Nació en 1904 y murió en 1989. Dalí fue un pintor surrealista, es decir, usaba elementos de la realidad en su obra, pero normalmente deformados y cambiados, para representar pensamientos abstractos y sueños. En el que es probablemente su cuadro más conocido, “La Persistencia de la Memoria” (1931), pintó relojes que parecen ser blandos o líquidos para expresar la teoría de Einstein de que el tiempo es relativo, no fijo.

Pero el cuadro sobre el que quiero hablar es otro. “Sueño…” fue pintado en 1944, mientras Dalí vivía en América.

La mujer que podemos ver en el cuadro es la esposa y musa de Dalí, Gala, durmiendo desnuda sobre una roca que flota en el mar. Se despertará pronto por la picadura de la abeja que está volando cerca de ella, alrededor de una granada. Cruza el horizonte del mar un elefante con las patas increíblemente largas y delgadas, llevando un obelisco sobre su espalda. Se trata de una réplica distorsionada de una estatua de Bernini situada en Roma.

En mitad del cuadro hay una granada enorme de la que sale un pez naranja. El pez escupe un tigre y de este tigre sale a su vez otro tigre. En frente de este segundo tigre, la bayoneta de un rifle casi roza el brazo de Gala. En realidad, el pez, los dos tigres y la bayoneta representan a la abeja: los tigres son el cuerpo, amarilllo con rayas negras, la bayoneta es el aguijón y el pez seguramente sea los ojos, ya que su piel es escamosa y se asemeja a los ojos compuestos de los insectos.

El cuadro pretende capturrar ese momento efímero entre el sueño y la realidad, cuando el motivo del despertar, la picadura de la abeja, aparece en el sueño.

En este sueño, Dalí pretendía, según explicó en 1962, “poner en imágenes por primera vez el descubrimiento de Freud del típico sueño con un argumento largo, consecuencia de la instantaneidad de un accidente que provoca el despertar. Así como la caída de una barra sobre el cuello de una persona dormida provoca simultáneamente su despertar y el final de un largo sueño que termina con la caída sobre ella de la cuchilla de una guillotina, el ruido de la abeja provoca aquí la sensación del picotazo que despertará a Gala.”

Y acabo con una última gota de etimología: la palabra ¡olé! Aunque hay fuentes según las cuales proviene del término griego ololozon, “desear con grito”, yo prefiero la otra explicación que he encontrado. Esta otra explicación dice que este grito tiene su origen en el pasaje bíblico en el que se cuenta el engaño que sufre Jacob. A saber: Jacob se enamora de la hija menor de su tío Labán, la hermosa Rachel. Para tomarla como esposa, debe trabajar siete años para Labán, lo que por supuesto hace gustosísimamente. Sin embargo, el día de las nupcias, el padre de la novia cambia a Rachel por Lea, la hermana mayor de Rachel (que por supuesto no es ni la mitad de guapa), porque es costumbre casar primero a las hijas mayores. Los invitados, dándose cuenta del engaño, intentan avisar a Jacob con el grito de “¡Oh! ¡Lea!”, de donde puede derivar nuestro “¡olé!”. Curioso, ¿no? Menos mal que al final (después de otros siete años de trabajo que Jacob vuelve a cumplir con auténtico placer) el enamorado se puede casar con Rachel, que sería su esposa preferida. Pfft. No sabía lo que se perdía.

Rachel y Lea, por Dante Gabriel Rossetti (1899)

“Ahora bien, tenía Labán dos hijas: el nombre de la mayor era Leah y el nombre de la pequeña Raquel. Leah tenía los ojos tiernos; Raquel, en cambio, era hermosa y de bello semblante.

Génesis, 29, 16-17.
Claramente, los ojos son lo más importante, ¡son los espejos del alma!


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2 responses

2 03 2010
andrea

¡¡¡Olé Lea!!! Me encanta este pequeño ovillo surrealistamente ideomático. Pero voy a hacer de abogada del diábolo y defender a tu profesor de lengua en lo que yo entiendo que puede ser la razón de su desesperación.

Creo que una cosa es integrar nuevas palabras para denominar algo que no tiene nombre en tu propio idioma (y ahí podemos adoptar la denominación de orígen, como en los buenos vinos, o podemos crear una palabra nueva) y algo muy distino es la sustitución de una palabra que existe en tu idioma, por otra de un idioma diferente. El idioma es instrumento de diálogo y debe servir primero para hacerse entender, y a cuanta más gente mejor. Por ello creo que uno nunca debe ser pedante ni consigo mismo ni con los demás, debe hacer el esfuerzo por entender lo que oye, ya sabes “mitdenken”, para que las ideas y la información fluyan.

Pero luego, el idioma, sobre todo el ma- y pa-terno, es también vehículo de sentimientos, de identificación cultural y personal, de emociones….. En la combinación desenfadada puede estar la clave.

El idioma es también un maravilloso campo de juego y de creación (incluso a veces de batalla dialéctica) y cuantas más pelotas hay, es decir, más idiomas o más palabras o más gente, mejor, porque mientras hay pelotas y jugadores sigue el juego.

Y es algo vivo, que crece y decrece, que tiene brotes y nuevas hojas, pero también tiene raíces. Y cuanto más profundas, mejor; ciclogenéticamente hablando.

Un beso, Andrea

8 03 2010
Curso Blogs

Estamos en el curso de Blogs en Mataporquera. Hemos pasado un momento a ver tu trabajo. No nos hemos detenido a leerte pero tal vez los que estamos aqui lo hagamos despues. Un abrazo. Nacho, Ana, Rocio, Olga, Elisabth, Angela, Elena, Maria Jesus y Fernado

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