Lo único que nos queda es desplazar al sol del centro y… ¡no tenemos centro!

4 11 2009

Creo que le estoy cogiendo el gusto a eso de escribir sobre películas, y sobre libros. Por cierto, sigo en soledad, el primer entusiasmo sobre el cuento fantástico ha cedido (sólo en parte) al esfuerzo que es leer el estilo denso de Márquez y meterse dentro de una historia tan llena de personajes y diferentes generaciones, de Arcadios, Aurelios y Josés que tienen hijos con sus mujeres (no necesariamente cada uno con la suya) y amantes y estos hijos tienen hiijos con sus primas y tías, y… Pero no me rendiré, simplemente reduzco mi dosis de soledad/día.

Antes de empezar a hablaros de esa mujer tan especial, Hipatia, y de la película de Alejandro Amenábar, quería también agradecer a nuestra amiga Diana, que lee todos mis post y escribe unos comentarios llenos de ánimo que le suben a una la moral.

Bueno, pues eso. Hipatia. O Hypatia. “La más grande”. Si hablamos sólamente de lo que ocurrió en la realidad, o de lo que ocurrió en una realidad de hace muchísimos años, de la que es muy difícil saber toda la verdad, hablamos de una filósofa neoplatónica, matemática, astrónoma y profesora, cuyas ganas de aprender, sabiduría y estudios estaban fuera de lugar en una época de fervor religioso, y cuya muerte marcó uno de los pasos que nos conducirían del esplendor de la Antigüedad a la oscura Edad Media, dominada por el miedo y el cristianismo.

Hipatia nació en el año… bueno, aquí empiezan las confusiones con las fechas, las diferentes fuentes, etc, etc, etc, que conlleva el escribir sobre una persona que nació cuando todavía no existían los censos de población, que no tenía su página web ni su blog. Total, que algunos dicen que nació en el año 355 d. C., otros que en el 370… Pero todos coinciden en que lo hizo en Alejandría, Egipto.

faro de alejandríaEl Faro de Alejandría, en dos monedas acuñadas en la época de Antonio Pío y Cómodo.

Alejandría, famosa por su faro (una de las 7 maravillas) y su biblioteca, era por aquel entonces una provincia romana (lo fue hasta la llegada de los árabes en el siglo VII). El emperador Constantino se había convertido al cristianismo en el 312, y al año siguiente esta religión se convierte en la religión oficial del imperio. Así, los cristianos que tanto habían sido perseguidos, se encuentran en una situación de superioridad. Esto se decreta con el Edicto de Milán, que también estableció la paz religiosa y la libertad de cultos. En el 33o, Constantino translada la capital a Bizancio, que posteriormente pasará a llamarse Constantinopla, y en los últimos años del siglo el Imperio se va fragmentando en el Imperio Romano de Occidente y el Imperio Romano de Oriente. Alejandría queda incluida en el Imperio de Oriente. A Egipto llega también el cristianismo, y en sus calles tienen lugar violentos enfrentamientos entre las distintos grupos cristianos. Es importante la rivalidad entre Alejandría y la capital del Imperio, que influyó enormemente en el resto de las Iglesias de la Cristiandad.

Hipatia nació pues en un momento en el que el ascenso de una nueva comunidad eclesiástica eclipsaba casi por completo el interés por la ciencia y el conocimiento y el saber a veces incluso era perseguido por religiosos como el obispo Teófilo o el obispo Cirilo. Su padre era el famoso astrónomo y matemático Teón de Alejandría,  que daba clases en la Biblioteca del Sarapeum, sucesora de la conocida Biblioteca de Alejandría, que se incendió en el año 48 a. C. Pero en vez de guardarse lo que sabía para sí y sus discípulos, lo compartió con su hija en un gesto bastante admirable para la época en la que vivía. Hipatia, a su vez, era una mujer de mente abierta que absorbía todo aquello que las clases de su padre y el ambiente culto y académico en el que se educaba podían aportarle. En algunos sitios se puede leer que llegó incluso a superar a su padre, ampliando sus estudios a otras materias como la oratoria, la historia de las religiones que se peleaban a su alrededor, el pensamiento de los filósofos y los principios de la enseñanza.

Todo esto hizo de ella una mujer extraordinariamente brillante, tolerante, que buscaba siempre la verdad y no permitía que entre sus alumnos hubiera disputas por sus creencias, evitando que la violencia que reinaba fuera entrara en su aula.

Un aula en la que entraron y salieron personas que tuvieron gran importancia en Alejandría, y que mantuvieron, por lo menos algunas, su relación con Hipatia, a la que pedían consejos. De ahí surge, en parte, la influencia de Hipatia en el gobierno de la ciudad, que desencadenó su muerte. Pero no adelantemos los acontecimientos.

la escuela de atenasLa Escuela de Atenas, de Rafael Sanzio. Hipatia, en la parte izquierda, vestida de blanco.

Tres de sus alumnos más conocidos fueron Sinesio de Cirene, Hesiquio el Hebreo y Orestes. Las numerosas cartas que el primero escribió a su antigua maestra son uno de los pocos documentos escritos que nos aportan información sobre la vida de Hipatia. Sinesio, que fue obispo de Ptolemaida, en Fenicia, la describe como “la auténtica maestra en los misterios de la filosofía”. Cuando viajó a Atenas quedó decepcionado cuando esperando encontrarse con el famoso pensamiento ateniense, descubrió que en esa ciudad no quedaba filosofía, sólo los grandes edificios que la albergaron. En sus propias palabras, en “Egipto es el que ha acogido y hace germinar la sabiduría de Hipatia”.

Es cierto que la escuela de Atenas había derivado en asuntos de magia y adivinación, mientras que la de Alejandría se mantenía neutral respecto a la religión. Como ya he escrito antes, alrededor de Hipatia convivían cristianos (como el propio Sinesio) y no cristianos.

Sinesio aceptó el cargo de obispocon dos condiciones: no separarse de su familia (el celibato no se hizo obligatorio hasta más tarde) y no tener que abandonar la filosofía, que en su opinión era perfectamente compatible con la religión. Siguió una solución salomónica, dedicándose en público a la religión y en privado a la filosofía.

De su otro alumno Hesiquio el Hebreo tambié conservamos documentos sobre Hipatia, descripciones de sus actividades en algunos de sus  libros, en los que asegura que magistrados acudían a consultarle asuntos de administración. También nos cuenta que era influyente en el ámbito de la política y que se interesaba por la mecánica y la tecnología. Se sabe que inventó un aparato para destilar el agua, un hidrómetro graduado para medir la densidad de los líquidos y un artefacto para medir el nivel del agua.

hipatiaUna posible representación de Hipatia de Alejandría

En cuanto a su vida privada, se dice que se mantuvo casta y virgen, entregada al estudio a pesar de su gran belleza. Naturalmente, no podemos saberlo a ciencia cierta, pero ha  quedado testimonio de una anécdota que os contaré en el próximo post, en la que Hipatia rechaza con elegancia a un pretendiente.

Pero lamentablemente, Hipatia vivía en un mundo peligroso. Los cristianos, perseguidos convertidos en perseguidores, prohibieron en Alejandría los cultos paganos, destruyeron la Biblioteca del Sarapeum, que era a la vez un lugar de culto a los dioses, y echaron también a los judíos. Hipatia se negó a convertirse al cristianismo pese a la insistencia y los consejos del prefecto de la ciudad, su antiguo alumno y amigo Orestes. Entre su “impiedad”, sus conocimientos (brujerías para los cristianos) y su influencia en la ciudad, se convirtió pronto en un estorbo.

cirilo de alejandríaCirilo de Alejandría

En el año 412, el obispo Cirilo fue nombrado patriarca para sustituir a su tío Teófilo. El patriarca era un cargo eclesiástico que se usaba en Alejandría, Jerusalén y Constantinopla, y que equivalía prácticamente al del papa de Roma. Cirilo era especialmente severo con la herejía y el paganismo y defendió toda su vida la ortodoxia de la Iglesia. No hay documentos directos que acrediten que este hombre (posteriormente elevado a los altares de la Iglesia) fuera el culpable de la muerte de Hipatia, pero muchos historiadores lo creen así. No podía aprobar ni permitir que una mujer se dedicase a la ciencia, ni que tuviera tanto poder. Creó un clima de odio y rechazo hacia ella entre los cristianos, fáciles de manejar, que finalmente dio sus frutos. En marzo del año 415, ella rondaba por entonces los 45 o 50 años, Hipatia fue torturada y asesinada por un grupo de fanáticos seguidores de Cirilo de Jerusalén. Los hechos están recogidos por varios autores, posiblemente contemos más información sobre su muerte que sobre toda su vida. Según un obispo de Egipto del siglo VII llamado Juan de Nikio, que en sus escritos justifica la masacre que se hizo en aquel año contra los judíos de Alejandría y también la muerte de Hipatia, un grupo de cristianos impetuosos y violentos fueron en su busca, la golpearon, la desnudaron y la arrastraron por toda la ciudad hasta llegar a un templo llamado Cesareo. Allí continuaron con la tortura cortando su piel y su cuerpo con caracolas afiladas, hasta que murió. Después descuartizaron su cuerpo y lo llevaron a un lugar llamado Cinaron y allí finalmente lo quemaron. Así protegieron al mundo de una impía y hereje tan peligrosa como esa mujer. Una afirmación impresionante.

Fuentes:

Para escribir es te post, no he utilizado sólo el blog terrae antiquae, cuyo link encontraréis arriba, en otros materiales, sino también un artículo en pdf que encontré navegando por la red: Hipatia, de Amelia González Suárez, publicado por primera vez en el libro La otra historia,  Ed. Tertulia Feminista les Comadres, Gijón, 2003.


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2 responses

8 02 2010
Juan

Me parece genial sta breve resea de uno de los personajes ms ilustres en los ltimos siglos para la ciencia y el pensamiento humano, Hipatia era una genio y merece reivindicacin en un mundo que bajo la primaca de una lite “supersticiosa” quiso borrar su presencia de la faz de la tierra.

12 03 2010
charana

Me ha fascinado la historia de Hipatia. He de reconocer que la conocí por la película. Me encanta conocer a una mujer tan sobresaliente en una época en la que sólo se habla en masculino. No puedo dejar de preguntarme ¿ qué hubiera hecho yo en aquella época ? Al igual que ella, adoro las ciencias…. Lo peor de todo es que en las desgracias de la antigüedad siempre está la iglesia! Espero que su pérdida de poder sea inminente.

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